su ropa en toda la casa, la sombra de ojos reviste sus mejillas reposadas, tiene océanos sin olas dibujándole la cara, corrientes de la marisma en sus tetas excitadas y alrededor del tobillo un pequeñísimo tanga con una gota de semen y dos burbujas de cava.
Me gustas cuando tiemblas porque estás como intacta y me adentro en tus sueños y mi voz te desborda. Parece que penetren hormigas por tu cuerpo y parece que el aire te quitase la ropa.
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